Microplásticos — lo pequeño también permanece
Neumáticos, textiles, pinturas, envases, aguas residuales y cadenas alimentarias.
No todos vienen de una botella rota
Un microplástico no es un solo tipo de objeto
El término «microplástico» agrupa partículas de polímero de tamaños, formas y composiciones químicas muy distintas entre sí, no una sustancia única y homogénea. Algunos se fabricaron deliberadamente pequeños desde el principio, como los microgránulos exfoliantes que llevaban antiguamente algunos cosméticos, hoy prohibidos en muchas jurisdicciones. Pero la mayor parte de los microplásticos que circulan hoy por el medio ambiente no se fabricaron así: nacen del desgaste y la fragmentación progresiva de objetos mucho mayores durante su uso normal —neumáticos que se desgastan contra el asfalto, pinturas que se descaman, césped artificial que se deshilacha, fibras textiles que se desprenden al lavar la ropa, pellets industriales derramados durante el transporte— o de la fragmentación posterior de residuos plásticos de mayor tamaño ya abandonados en el medio natural. La lluvia, el viento, el alcantarillado urbano y los ríos actúan después como vías de transporte que trasladan estas partículas desde su punto de origen hasta lugares mucho más alejados, incluyendo el fondo oceánico y regiones remotas sin actividad industrial cercana.
Una depuradora retiene mucho, pero no todo
Una planta depuradora de aguas residuales bien operada retiene, de hecho, una fracción muy alta de las partículas de microplástico que le llegan disueltas en el agua, mediante los mismos procesos de sedimentación y filtrado diseñados originalmente para retirar otros sólidos en suspensión. Pero esa retención no es perfecta ni definitiva: las partículas capturadas se concentran en los fangos residuales de la depuración, que después necesitan su propia gestión, y una fracción de las partículas más pequeñas escapa incluso al tratamiento mejor operado, especialmente durante episodios de lluvia intensa que provocan desbordamientos del sistema de alcantarillado. Además, un filtro doméstico instalado en la lavadora de una vivienda concreta, por útil que sea a esa escala individual, no resuelve en absoluto las emisiones de partículas de neumático que se producen directamente sobre el asfalto de cualquier carretera, ni la pérdida accidental de pellets industriales durante su transporte a granel. Limpiar después estas partículas ya dispersas en el océano abierto es, en la práctica, muchísimo más difícil y costoso que evitar su liberación en origen.
Lo que la ciencia sabe hoy, y lo que todavía no sabe
Se han detectado partículas de microplástico en muestras de agua potable, en una amplia variedad de alimentos, y en muestras de aire tanto en interiores como en exteriores, lo que confirma que la exposición humana a estas partículas es hoy generalizada. La Organización Mundial de la Salud reconoce abiertamente esa exposición extendida, pero también reconoce grandes lagunas de datos sobre sus consecuencias reales para la salud humana a las concentraciones y los tamaños de partícula habitualmente encontrados. Esto significa que no es rigurosamente correcto afirmar que se ha demostrado científicamente que los microplásticos causan cualquier enfermedad cotidiana concreta, pero tampoco lo es concluir, sin más, que su presencia generalizada carece de cualquier importancia. El tamaño exacto de la partícula, el tipo concreto de polímero, los aditivos químicos incorporados durante su fabricación, y la dosis real de exposición condicionan de forma decisiva el riesgo potencial, y las partículas más pequeñas conocidas como nanoplásticos son, además, especialmente difíciles de detectar y medir con las técnicas analíticas disponibles hoy.
Actuar en las fuentes, sin caer en la exageración ni en la indiferencia
Reducir el uso de plástico dispersable de un solo uso, conducir y frenar con suavidad para reducir el desgaste de los neumáticos, mantener la presión correcta de los neumáticos, conservar la ropa en buen estado durante más tiempo en lugar de sustituirla con frecuencia, lavarla solo cuando realmente haga falta, capturar de forma responsable los pellets industriales durante su transporte y manipulación, y mejorar la gestión de las aguas pluviales urbanas son todas decisiones que atacan directamente el origen del problema, en lugar de intentar resolverlo únicamente al final de la cadena. Mientras la investigación científica sigue avanzando para entender mejor el riesgo real para la salud humana, la prioridad sanitaria establecida para el agua potable sigue siendo, con la evidencia disponible hoy, controlar los patógenos microbiológicos y los contaminantes químicos ya bien conocidos, no los microplásticos, cuyo riesgo relativo todavía se está terminando de caracterizar.
Actuar sin exagerar
- Reduce el uso de plástico dispersable de un solo uso; es la fuente más fácil de evitar en origen.
- Conduce y frena con suavidad, y mantén la presión correcta de los neumáticos: reduce directamente el desgaste que libera partículas.
- Conserva la ropa en buen estado y lávala solo cuando haga falta, especialmente los tejidos sintéticos.
- Si gestionas pellets industriales, captúralos y evita su derrame durante transporte y manipulación.
- Apoya la mejora de la gestión de aguas pluviales urbanas: reduce los desbordamientos que sortean la depuradora.
No confundas exposición generalizada con daño demostrado
La OMS reconoce exposición humana extendida a microplásticos y, a la vez, grandes lagunas de datos sobre sus efectos reales en salud. No es riguroso afirmar que causan una enfermedad cotidiana concreta, ni tampoco concluir que no importan en absoluto. Un filtro doméstico en la lavadora no resuelve las emisiones de neumáticos en carretera: actuar en el origen pesa más que cualquier solución al final de la cadena.
Los números, con su origen
Neumáticos y textiles sintéticos, la mayor fuente de microplásticos primarios
Según un informe de referencia de la UICN, los llamados microplásticos «primarios» —los que se liberan ya en tamaño pequeño, sin necesidad de fragmentarse a partir de un objeto mayor— pueden representar hasta un 30 % de todo el plástico que contamina los océanos del mundo, y en muchos países desarrollados constituyen una fuente de contaminación marina por plástico incluso mayor que los residuos de mayor tamaño que después se fragmentan. Dentro de esos microplásticos primarios, el desgaste de los neumáticos de vehículos por sí solo representa, según la misma UICN, en torno al 28 % del total, situándose como la segunda fuente individual más importante después de las fibras textiles sintéticas desprendidas al lavar la ropa; ambas fuentes combinadas explican casi dos terceras partes del total de microplásticos primarios que llegan al océano.
Fuente: UICN — Invisible plastic particles from textiles and tyres a major source of ocean pollution.
Detectados en agua potable, alimentos y aire, pero con grandes lagunas sobre el riesgo real
La Organización Mundial de la Salud confirma que se han detectado microplásticos en muestras de agua potable, alimentos y aire en todo el mundo, pero reconoce explícitamente que la evidencia científica disponible hoy no permite todavía cuantificar con precisión el riesgo real para la salud humana a las concentraciones habituales de exposición, y pide más investigación antes de establecer límites regulatorios específicos basados en el riesgo sanitario.
Fuente: OMS — Microplastics in drinking-water.
Qué falta en esta tabla
Ningún porcentaje agregado de fuentes de microplásticos sustituye a la pregunta local concreta: la fuente dominante de microplásticos en una ciudad costera con mucho tráfico rodado puede ser radicalmente distinta de la de una región agrícola con uso intensivo de plástico en invernaderos, y las soluciones eficaces dependen de identificar correctamente cuál es la fuente dominante en cada lugar concreto.
Fuentes
- La OMS analiza la evidencia disponible en Microplastics in drinking-water.
- La UICN (IUCN) cuantifica las fuentes primarias de microplásticos oceánicos en Invisible plastic particles from textiles and tyres a major source of ocean pollution.
- El PNUMA (UNEP) documenta la magnitud de la basura marina y la contaminación por plástico en Marine litter and plastic waste.