El viaje de la electricidad
De la central o tejado a transporte, distribución, contador y enchufe.
El enchufe está conectado a un continente
Tres etapas, tres niveles de tensión completamente distintos
Ninguna instalación de generación —una central térmica, un aerogenerador, una presa o un tejado con paneles solares— entrega electricidad directamente a un hogar. Entre el punto de generación y el punto de consumo hay siempre tres etapas físicamente diferenciadas. La generación produce electricidad, normalmente a una tensión relativamente moderada. El transporte eleva esa tensión mediante transformadores a niveles de cientos de miles de voltios y la lleva, a través de líneas de alta tensión, hasta grandes subestaciones situadas cerca de las zonas de consumo, minimizando las pérdidas por efecto Joule en el trayecto —desarrolladas con detalle en la hoja de esta misma sección dedicada específicamente a ese fenómeno—. La distribución, finalmente, reduce la tensión en varias etapas sucesivas —redes regionales, después redes de barrio, finalmente la acometida de cada edificio— hasta llegar a un nivel seguro para uso doméstico o comercial.
Lo que hace falta construir para que esa cadena funcione
Torres de alta tensión, cables aéreos o subterráneos, transformadores de distintos tamaños en cada etapa de reducción de tensión, y subestaciones equipadas con sistemas de protección automática requieren cantidades significativas de acero, aluminio, cobre, materiales aislantes, aceites dieléctricos de refrigeración, hormigón para cimentaciones, y terrenos de paso —las llamadas servidumbres de paso— a lo largo de todo el trazado. Toda esa infraestructura se inspecciona, se poda de vegetación cercana, se repara y se renueva de forma continua a lo largo de décadas de vida útil, un mantenimiento que rara vez se ve pero que es constante.
Enterrar un cable no es una opción sin coste
Sustituir una línea aérea por un cable subterráneo puede reducir el impacto visual sobre el paisaje y cierta vulnerabilidad frente a viento o hielo, pero no es una solución sin coste ni sin territorio propio: exige excavación a lo largo de todo el trazado, un aislamiento eléctrico más complejo que el de un cable al aire libre, sistemas de gestión térmica más exigentes —un cable enterrado disipa peor el calor generado por efecto Joule que uno expuesto al aire—, y un coste de instalación notablemente mayor. No existe una opción de transporte de electricidad completamente libre de impacto territorial; existe una elección entre distintos tipos de impacto y distintos costes.
La electricidad no lleva una etiqueta de origen
Una vez que la electricidad de cualquier fuente entra en la red, deja de poder rastrearse individualmente: todas las centrales y parques conectados contribuyen al mismo flujo físico compartido, y los operadores de red ajustan generación y demanda en tiempo real para todo el sistema en su conjunto, no planta por planta o consumidor por consumidor. Esto significa que hablar de «electricidad 100% renovable en mi enchufe» es, en sentido físico estricto, una simplificación contractual y contable —basada en certificados de origen— más que una descripción de qué electrones concretos llegan a un hogar determinado en cada instante.
Por qué la factura de la luz incluye mucho más que generar electricidad
El precio que paga cualquier consumidor por su electricidad no refleja únicamente el coste de generarla: incluye también el coste de transportarla y distribuirla, la capacidad de reserva que el sistema mantiene disponible, la operación y el mantenimiento de toda la red, las pérdidas técnicas del camino, y en muchos países, cargos regulatorios o impuestos específicos del sector energético. Esa estructura varía considerablemente de un país a otro, lo que explica por qué comparar precios de la electricidad entre países usando solo el coste de generación de cada fuente primaria da, casi siempre, una imagen incompleta.
Llegar hasta la red es parte del proyecto de generación
Una fuente de energía excelente —viento constante, sol abundante, un salto de agua ideal— situada lejos de los centros de consumo no sirve de nada sin una conexión adecuada a la red de transporte. Evaluar cualquier proyecto de generación nueva exige incluir, desde el principio, el coste y el plazo de construcción de sus líneas de conexión, las subestaciones necesarias, el mantenimiento futuro de esa infraestructura adicional, y la aceptación social del trazado elegido — no solo la tecnología de generación en sí misma. Y en el otro extremo de la cadena, ahorrar electricidad en un hogar concreto no solo evita generar esa energía en origen: también evita una parte de las pérdidas de transporte y distribución que habría sufrido en el camino.
Conectar cuesta tanto como generar
A favor de evaluar generación y conexión juntas: una central o parque renovable sin una línea de conexión adecuada no aporta electricidad utilizable a nadie; incluir el coste de la conexión desde el primer momento evita proyectos aparentemente baratos que resultan mucho más caros al sumar la infraestructura necesaria para llegar a la red.
A vigilar: enterrar cables reduce el impacto visual pero no el coste ni la necesidad de territorio; una línea aérea es más barata y más fácil de inspeccionar y reparar, pero más visible y algo más vulnerable a fenómenos meteorológicos extremos. Ninguna de las dos opciones es gratuita en términos de territorio o coste.
El error de comparar el precio de la electricidad ignorando la red: cuando se compara el coste de dos fuentes de generación solo por su precio de producción, sin incluir el coste de la línea de conexión, el mantenimiento del transporte, ni las pérdidas asociadas, la comparación es incompleta y puede favorecer sistemáticamente a proyectos situados lejos de la demanda sobre proyectos más cercanos aunque su generación sea algo más cara.
Antes de hablar de «electricidad 100% renovable» en un contrato o una etiqueta: conviene entender que, físicamente, la red mezcla toda la electricidad conectada en un flujo común; la etiqueta suele basarse en certificados contables de origen, no en el origen físico exacto de los electrones que llegan a un enchufe concreto en un instante dado.
Los números, con su origen
Setecientos kilómetros de cable bajo el mar
El North Sea Link, operativo desde 2021 entre Noruega y Reino Unido, es un cable submarino de corriente continua en alta tensión (HVDC) de 720 km de longitud, con una capacidad de 1.400 MW y una tensión de ±515 kV — fue, en el momento de su puesta en marcha, el interconector submarino más largo del mundo. En 2023 fue superado por el Viking Link, entre Reino Unido y Dinamarca, con 765 km de longitud total (650 km bajo el mar). Estos proyectos ilustran a escala real por qué el transporte de electricidad a muy larga distancia bajo el mar usa corriente continua en vez de corriente alterna: un cable submarino de corriente alterna de esa longitud generaría corrientes reactivas parásitas —por la capacitancia del propio cable rodeado de agua salada— que limitarían drásticamente la potencia útil transportable a partir de unas pocas decenas de kilómetros.
Fuentes: Wikipedia — North Sea Link; Wikipedia — Viking Link.
Por qué estos proyectos existen: compartir recursos entre regiones
Una interconexión de esta escala permite que un país con exceso de energía hidroeléctrica en un momento dado —Noruega, por ejemplo, con sus embalses— exporte electricidad a un país con más demanda o menos generación renovable disponible en ese instante, y viceversa cuando la situación se invierte. Esa capacidad de compartir recursos entre regiones reduce la cantidad de capacidad de generación de respaldo que cada país necesitaría construir por separado — el mismo principio que desarrolla la hoja de equilibrio entre generación y demanda de esta sección, aplicado a escala internacional en vez de dentro de una sola red nacional.
Qué falta en esta tabla
Estas cifras describen la capacidad y la longitud de la infraestructura, no su coste económico total ni el tiempo que tardó en obtener todos los permisos ambientales y de uso del fondo marino necesarios — en proyectos de esta escala, la tramitación de permisos puede llevar años y ser tan determinante para el calendario final como la propia construcción física del cable.
Fuentes
- ENTSO-E explica el funcionamiento completo del sistema eléctrico en How the power system works.
- Sobre certificados de origen y el significado contable de la «electricidad 100% renovable»: consulta la hoja de greenwashing en la sección «Personas y futuro» de esta misma plataforma.
- Sobre grandes proyectos de interconexión eléctrica internacional: Wikipedia — North Sea Link y Wikipedia — Viking Link.